Recuerdo que hace mucho tiempo un hombre me dijo que estaba perturbada y que la belleza no iba a salvarme.
Recuerdo a otro hombre que me dijo que por qué no me depilaba las cejas, tenía menos de 25 años y no fue hasta ahí que empecé a cuestionarme la depilación de mis cejas como la de mis piernas.
También hubo varios hombres que me dijeron que estaba mejor callada y que a veces era mejor resignarse que luchar por una idea que solo flota en un aire que siempre es un aire contaminado por hombres estúpidos, ridículos y ególatras.
Recuerdo mis veinte y tan ilusa, tan valiente, tan idealista y tan queriendo ser la mejor feminista sin saber que el verdadero feminismo está en tu respeto interior y en la sororidad. Sin saberme libre fui muy libre mucho tiempo y sin saberme valiente fui jodidamente valiente aún a sabiendas de que todo lo que me acechaba eran rejas de ideas, de familia, del no amor y de amistades que serían humo con el tiempo.
Evidentemente yo aquí voy a contar siempre lo trágico, pero bolboretas, sonreí más veces de las que lloré a lo largo de la vida.
Pero tengo que corresponder de alguna manera al deseo patriarcal de dar rienda suelta a mi alma perturbada y desilusionar al lector creyendo que la belleza no va a salvarme.
También puedo seguir escribiendo con afán complaciente y ser una buena mujer madre de tantos y fiel servidora.
Puedo también matar a los causantes de mi alma perturbada según ellos a futuro incapacitante,
ya veis, conduzco, voto, trabajo y materno, bueno y vivo, bastante feliz últimamente diría yo,
luego yo pregunto,
Que tiene de malo tener un alma perturbada?
y si la belleza si pudo salvarme?
Pero no la mía
véase Narciso,
como Julio, un truán,
La belleza de ver al mundo caer,
la belleza de ver a mi hijo comer verduras como si le fuera la vida en ello,
la belleza de ver destruírse a la humanidad que creía tener ideas.
A mí me querían matar las ideas y ahora veo que son a ellos a quien los mata el mero hecho de querer matar las ideas ajenas por miedo.
Lo que siempre teme el hombre que te dice que no eres lo que desea el mundo es que el mundo te desee más que el mismo.
Ojalá cada hombre que criticó a un alma rota, se pase la vida recogiendo los pedazos de su propia alma gracias a almas rotas deambulando.
No me mueve el rencor,
ahora me mueve la certeza.
Supongo que los 30 y la maternidad llegaron para eso, para sanar.
Tengo un alma perturbada en sanción y unas cejas en condena.
Creo que se precisa al exorcista, pero que no inviten a niños a verlo.

